domingo, 21 de abril de 2013

La sociedad



Comenzaré por recalcar algunas ideas que Guillermo Jaim Etcheverry expuso en el III Congreso de Educación organizado por el Polo Educativo Pilar en Buenos Aires sobre cómo enseñar en la sociedad actual y que me resultan interesantes para reflexionar.


Todos pretendemos ser los amigos canosos de nuestros alumnos, pero pocos estamos dispuestos a asumir la responsabilidad que implica ser padres y docentes.

La tarea de enseñar supone un diálogo entre alguien que quiere transmitir algo y alguien que quiere recibirlo.

 Estamos perdiendo de vista la función central de la educación: la de darle a cada uno la dimensión de sus posibilidades, a través de la educación cada uno de nosotros aprende aquello de lo que es capaz de hacer. La de otorgarles las herramientas intelectuales que le permitan ser más personas. Y el ser más personas está vinculado con sus capacidades para enfrentar la complejidad del mundo y de los otros seres humanos. El conocimiento como expansión de las personas, la educación es un fin en sí mismo, no es un medio para lo que le va a servir. La educación sirve para ser personas más completas, más complejas y con mayor capacidad de reflexión ante la realidad.

Ir a la escuela es un trabajo, que requiere del esfuerzo personal.

Si uno escuchara a hablar bien por la radio y la televisión se realizaría una revolución educativa gigante porque la vida de las personas tiene que ver con la palabra. Mucha de la violencia actual se debe a esta imposibilidad de comunicación con el otro, cuando se acaban las palabra se pasa a los hechos.

La mejor tecnología que se inventó es el contacto con las personas, y esta tecnología no se debe perder. Tal vez en lugar de saber qué pasa en el África central sería mejor conversar con el niñito que tienen al lado y al que tal vez jamás le hablaron. La tecnología es ideal para el que sabe qué busca, pero es un divertimento distractor para el que no sabe qué busca.





Pasemos ahora a hablar sobre LOS VALORES, concretamente sobre los valores en que vivimos en la sociedad.

Desde mi punto de vista pienso que vivimos en una sociedad caracterizada más por los valores negativos que por los positivos. Nuestro acelerado ritmo de vida nos impide pararnos a pensar en los demás y nos hace preocuparnos solo por nosotros mismos. Poca gente tiene tiempo de reflexionar sobre los problemas de la sociedad y prestar su ayuda. Quizás en estos momentos de crisis esta minoría esté aumentando al verse en situaciones de precariedad. La política del consumismo también nos vuelve más egoístas y competitivos al luchar por tener más que los demás. Esto conlleva a guiarnos por un lema: “mientras más tienes más vales” y a preocuparnos solo por nuestro aspecto físico en lugar de por nuestra formación moral. En definitiva, vivimos en una sociedad individualista y materialista a la que le cuesta mirar más allá de sí misma.

Cabe decir que los medios de comunicación también juegan un papel muy importante en la construcción de los valores sociales ya que casi todo el mundo tiene acceso a ellos y la gran mayoría pasa gran parte del tiempo frente a ellos. Esto ocurre cada vez a más a temprana edad lo que supone un riesgo para la formación de los niños. Las personas mayores cuando ven la televisión, escuchan la radio, consultan internet o leen el periódico ya han adquirido unos valores anteriormente y poseen una formación que les hace recapacitar y cuestionar lo que están viendo, escuchando o leyendo. Los niños en cambio están en proceso de formación y de adquisición de valores por lo que es necesario que alguien les haga recapacitar sobre lo que están observando. Lo ideal sería que las personas dejáramos de pasar tanto rato frente a una pantalla para relacionarnos más con los demás y no permitir que los medios de comunicación nos influyan demasiado. 

Para seguir reflexionando sobre cómo educar en valores y cambiar el individualismo y la competitividad imperantes en nuestra sociedad, os dejo algunas frases extraídas  del artículo de Diana Patricia Palacio Posada Educar en valores es preparar para la vida.




Al niño hay que educarlo desde que nace y continuar su formación a lo largo de toda su niñez, pues desde el momento del nacimiento está receptivo para inculcarle ciertos valores que lo formarán para la vida.

Los valores son las normas de conducta y actitudes  para un buen comportamiento. Hay valores fundamentales que todas las personas deben asumir para poder convivir unos con otros, por lo que es imperativo tenerlos siempre presentes y cumplirlos sin perjudicar a nadie.

Los adultos pueden intentar enseñar ciertos valores con discursos, pero si sus hechos no son consecuentes con sus palabras los niños “escucharán” su comportamiento y aprenderán algo muy distinto a lo que pretenden esos adultos cercanos.

El aprendizaje de unos valores va llevando al aprendizaje de otros, en razón de su interdependencia.

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