lunes, 15 de abril de 2013

Algunas cuestiones más sobre la escuela



La primera cuestión a la que hay que prestar atención es a las distintas iniciativas pedagógicas y metodológicas que se deben llevar a cabo para potenciar la colaboración familia-escuela principalmente para hacer frente a las distintas realidades familiares que se viven hoy día. De este modo antes de nada la escuela debe  reconocerlas e integrarlas de manera normal para que estas se sientan acogidas y que pueden confiar en el centro. Una vez hecho esto se ha de procurar mantener un contacto permanente y eficaz con las familias ya que constituyen los principales educadores de los alumnos y son los que más ayuda pueden ofrecerle para que se alcance el éxito académico. Esto se puede hacer siguiendo el proceso que exponemos a continuación:

-En primer lugar se convocaría una reunión para todos los padres con el tutor con el fin de informarles sobre la planificación que se va a llevar a cabo a lo largo del curso. Además, cada trimestre se volvería a realizar para informales sobre los cambios que puedan surgir y sobre el funcionamiento de la clase.

-En segundo lugar se concertarían tutorías individuales con aquellos padres que no asistiesen a las reuniones grupales o cuyos hijos no progresasen adecuadamente. Lo ideal sería que al final de curso el tutor haya tenido contacto con todos los padres.

-En tercer lugar y centrados en el tema de la interculturalidad se ofrecerían charlas a los padres para que inculquen a sus hijos la riqueza de la diversidad cultural y más concretamente se prestaría ayuda a los padres inmigrantes para que su integración en la escuela fuera lo más fructífera posible. En este aspecto sería conveniente la presencia de un traductor en el centro.

También sería conveniente que los profesores se interesen por sus alumnos teniendo tutorías con ellos y les ayuden a superar las dificultades, por ejemplo explicando las cosas de diferente forma. De este modo los padres ven como la escuela quiere para sus hijos los mejores resultados y se sienten más motivados a la hora de colaborar con ella.




Otra cuestión que me parece interesante tratar es lo que cada persona espera de la escuela ya que conocer las expectativas que de ella se tienen nos ayudará a mejorar para intentar lograr esas metas y satisfacer a los que intervienen en el ámbito educativo. Por eso invito a que cada uno se haga esa pregunta y reflexione sobre ella.

Yo me voy a centrar en las principales funciones que, a mi juicio, debe desarrollar la escuela como institución social puesto que para mí la escuela es esencialmente un lugar de encuentro en el que aprender a relacionarse correctamente con los demás cobra un papel primordial.

En mi opinión la escuela debe hacer que el niño aprenda a socializarse con personas ajenas a su ámbito familiar de manera correcta, es decir, sin que haga discriminaciones. Debe hacer que se refuercen las normas adquiridas en casa y enseñarle otras nuevas, además de estimular su autonomía. La escuela tiene que hacer que el niño sea capaz de afrontar las dificultades que se le presentan tanto en el presente como en el futuro. También tiene que enseñarle los conocimientos necesarios para su correcta inserción en el mundo laboral.

Asimismo la escuela se encarga de formar a las personas para que ocupen su condición de ciudadanos, de sujetos y de miembros de la sociedad con derechos. Les enseña a respetar y a ejercer la libertad de expresión y la igualdad ante la ley, el derecho al trabajo, a la seguridad social y a una protección social digna entre otros. En definitiva le inculca valores políticos, sociales y económicos que se dan en la sociedad.




La última cuestión que trataré en este apartado es la función instructiva de la escuela frente a la función educativa ya que son términos que no se pueden confundir.

En la función educativa se pretende que la persona llegue a tomar sus propias decisiones, reconstruya su pensamiento y actuación a través de la reflexión y en la instructiva que la persona llegue a una reflexión a través de una actividad premeditada. La función educativa implica que los alumnos sean capaces de cuestionarse los conocimientos adquiridos a través de la sociedad, de crear alternativas y de tomar decisiones de manera independiente.

Además si la escuela solo se limita a enseñar contenidos que se aprenden para aprobar los exámenes y olvidar después y no estimula su aplicación consciente en la vida cotidiana, su tarea no puede denominarse educativa, sino socializadora o instructiva. Es decir que en una la reflexión es el fin y en otra el medio. 

A modo de conclusión, os presento el siguiente plan metodológico para aplicar todo lo dicho anteriormente y que considero como una estrategia positiva para el alumnado. Seria aquel en la que la educación no se base solamente en enseñar la materia correspondiente y más tarde evaluarla mediante exámenes que se aprenden de memoria unos días antes sin llegar a pensar ni comprender, sino que desde mi punto de vista una buena enseñanza es aquella en la que se intenta hacer que el alumno reflexione y extraiga conclusiones que les sean útiles para su vida diaria y no se les olviden al día siguiente. Para ello es importante conocer aspectos básicos del alumnado (personalidad, carencias, habilidades…) y saber más sobre su situación personal (familiar, convivencia escolar, etc.) porque de esta forma sabremos cómo enfocar la clase para que los alumnos aprendan más. En este punto también es fundamental fomentar un buen clima para que los alumnos expongan sus ideas libremente y no se sientan inseguros.

Se debe llegar a una enseñanza donde se inculquen valores que el alumnado pueda adquirir para enfrentarse de una manera más óptima a la realidad. En este aspecto cabe hablar nuevamente de la multiculturalidad, ya que es un tema muy presente hoy día y en el que la transmisión de valores como la tolerancia y el respeto mutuo cobra gran importancia para fomentar un buen clima en clase. Aquí también cabe hablar de una metodología en la que se lleven a cabo actividades dinámicas en la que los alumnos interactúen, se conozcan mejor y compartan cultura, además de romper con la monotonía de la clase. Actividades como por ejemplo talleres o excursiones.

Con respecto al pensamiento que debe tener el docente que lleve a cabo esta metodología sobre cualquier tema en general es una actitud abierta a nuevos pensamientos en la que no imponga su ideología y esté dispuesto a aprender de sus alumnos. La puede exponer pero no imponer.

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