Empecemos a hablar de este agente a partir de la frase que aparece en el video de presentación:
“Ante la necesidad de trabajar ambos (padres),
ponen los hijos al cuidado de terceros”, concretamente a los abuelos o a las abuelas
normalmente. Esto no tiene por qué ser negativo, siempre y cuando estos actúen
como un apoyo para los padres y no sean sus sustitutos. Los padres tienen que pasar
todo el tiempo que puedan con sus hijos, contándose qué tal les ha ido el día,
las dificultades que han tenido, los logros que han conseguido, ayudándoles a
hacer los deberes, jugando juntos (preferiblemente al aire libre y si es
haciendo alguna clase de deporte mejor) o incluso haciendo pequeñas tareas
domésticas. Son en estas situaciones donde surgen las conversaciones propicias
para transmitirle al niño una serie de valores.
Por ejemplo, si en clase se burlan de un niño/a por ser de otra cultura (otro
tema a la orden del día en nuestros colegios), se debe aprovechar para
explicarle el valor de la diversidad. Incluso el propio hecho de estar al
cuidado de las abuelas o los abuelos se convierte en un motivo para Educar en los niños el respeto por los
mayores (un artículo de María Álvarez Gil). En dicho artículo aparece una
reflexión final que sintetiza claramente todo lo dicho anteriormente y que
sigue la línea de trabajar unidos todos los agentes involucrados en la
educación:
http://margilpsicologia.blogspot.com.es/2013/03/educar-en-los-ninos-el-respeto-por-los.html
http://margilpsicologia.blogspot.com.es/2013/03/educar-en-los-ninos-el-respeto-por-los.html
Como adultos, debemos ser conscientes
de que la educación de los menores no se limita a las x horas diarias que pasa
en el colegio, o en las actividades extraescolares. La educación de un hijo/a
es una labor a tiempo completo y además se ejerce de manera presencial mediante
estrategias como el modelado (esto implica ser modelo de los aprendizajes de
nuestros hijos).
No podemos (ni debemos, por el bien de nuestros hijos) divorciarnos de las escuelas. No consiste en ir a llevar y a recoger a nuestros hijos del centro educativo. No comienza de nuevo a esa hora nuestro trabajo como padres. Sino que debemos complementar la labor que se hace en el colegio.
No podemos (ni debemos, por el bien de nuestros hijos) divorciarnos de las escuelas. No consiste en ir a llevar y a recoger a nuestros hijos del centro educativo. No comienza de nuevo a esa hora nuestro trabajo como padres. Sino que debemos complementar la labor que se hace en el colegio.
El colegio enseña, pero los padres
deberíamos educar. No sobrecarguemos la enseñanza
reglada en los colegios, de aprendizajes que nuestros hijos pueden
adquirir perfectamente en casa.
En este punto
también cabe decir que el respeto al igual que la autoridad se gana, no se
impone y que hay que librarse de frases como “porque lo digo yo” e intentar
explicarle a los niños/as (dentro de lo que cabe) aquellas cosas que no
entiende, recordándoles lo bien que han hecho algo y reforzando dicha actuación
al igual que suprimir los actos negativos diciéndoles cómo tienen que
comportarse.
Asimismo,
algunas medidas que se pueden llevar a cabo en la labor docente para promover
una mejor relación entre familia y escuela son: intercambiar información sobre
lo que ocurre en casa y en la escuela sobre todo en los momentos de cambios y
en los de crisis, comprensión mutua respecto a las dificultades de la labor
educativa que cada agente lleva a cabo, marcarse objetivos y estrategias
comunes delimitando bien el campo de actuación de cada uno y facilitar el
acceso a los recursos educativos especializados si fuera necesario.
Además la familia puede implicarse en las
asociaciones que conforman la escuela como es el caso de la Asociación de
Madres y Padres de Alumnos o puede formar parte del Consejo escolar. De esta
forma puede participar de forma activa en la escuela y ayudar en las necesidades que puedan surgir en ella para
satisfacer a los alumnos y al resto de familias.
Por otro
lado, tanto los padres como esos “terceros” deben evitar que el niño/a pase la
mayor parte del tiempo enfrente de las nuevas tecnologías (televisión, ordenador…)
y muchísimo menos sin su supervisión, ya que estos se exponen a una gran
cantidad de información que debido a su edad no saben procesar además de que se
tiene fácil acceso a contenidos no apto para menores. Por no entrar en el tema
del sedentarismo y la obesidad infantil que tanto nos preocupa en estos
momentos.
Finalmente os dejo algunos principios básicos interesantes a tener en cuenta por los padres a la hora de educar extraídos del Blog Trabajando juntos en el jardín:
http://trabajandojuntoseneljardn-vanesa.blogspot.com.es/2010/11/principios-basicos-para-padres-que.html
- Educar es enseñar a: conocer las
propias posibilidades, desear crecer, aceptar nuestras limitaciones y
nuestras virtudes de forma sana, es enseñar a vivir.
- Educar es proporcionar experiencias buenas y
asilarle de las malas. Es ayudarle a
aprender de ellas.
- Educar es una toma de decisiones constante.
- Debo educar en el presente con perspectiva de
futuro.
- Educar no es buscar las mismas condiciones para todos, sino es dar a
cada hijo lo que necesita. Hacerlo así
no es ser injusto, ayuda a los hijos a crecer aceptando la individualidad de
cada uno.

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